Formación subvencionada


Para superar la crisis de estos días, las empresas necesitan invertir en la formación de sus trabajadores, aunque muchos directivos consideran que eso es invertir a fondo perdido. Pero un estudio de Ernst & Young demostró que la media de retorno por cada dólar destinado a la formación es del 300%, ¿por qué iba a ser entonces una inversión a fondo perdido?

Existen una serie de partidas presupuestarias destinadas por las distintas administraciones públicas a la realización de cursos gratuitos de formación. Todos tenemos derecho a algún tipo de formación, ya estemos en situación de desempleo, de autónomo o estemos dados de alta en el régimen general de la Seguridad Social. Solo hay que buscar la formación que se adapte a nuestro perfil. Concretamente hoy hablaremos de los cursos para trabajadores dados de alta en el régimen general.

Formación para trabajadores

Podemos encontrar muchos cursos para trabajadores, pero nosotros nos centraremos en los cursos bonificables para sus empresas.

Las empresas aportan todos los meses a la Seguridad Social un importe destinado a la formación de sus trabajadores. Dicho importe se utiliza de un año para otro, es decir, la cantidad aportada en el año 2011 es la que podrán usar los trabajadores en el año 2012; y así sucesivamente, sin que se pueda acumular el crédito de un año para otro. Todos los cursos tienen un coste, pero este será bonificado en los seguros sociales de la empresa, con lo cual la inversión que tiene que realizar la empresa es solo inicial pues terminará por descontarse el importe de la formación en sus seguros sociales.

Una vez que sabemos que la inversión no será a fondo perdido y que la empresa no tendrá que realizar esfuerzos económicos, solo nos queda encontrar la formación oportuna. Las dos opciones que tenemos son: mejorar nuestra formación para poder ascender en nuestro puesto de trabajo o aumentar nuestra formación con vistas a cambiar nuestro puesto actual.

La formación se puede realizar en distintas modalidades: presencial, distancia o teleformación. Siempre hemos considerado que la formación adecuada es la presencial, pero actualmente eso está cambiando. La formación a distancia, al igual que la teleformación, ofrece ventajas a los trabajadores frente a la presencial.  

Algunas de las ventajas de la formación a distancia frente a la presencial son:

  • Tiempo: No tenemos que estar atados al reloj de una clase. Muchas veces los trabajadores a pesar de tener un horario, no siempre lo cumplen por motivos de sobrecarga laboral, con lo cual con la formación a distancia tienen más flexibilidad para realizar sus estudios.
  • Flexibilidad geográfica: No tenemos la necesidad de desplazarnos a un centro de formación para recibir nuestro curso, sino que tenemos acceso a nuestros profesores vía internet, teléfono, fax, etc.
  • Formación personalizada: Podemos ir a nuestro ritmo y no al ritmo de un grupo de clase, con lo cual la formación estará más adaptada a cada uno de nosotros.

En la actualidad son muchos los centros que ofrecen este tipo de formación a los trabajadores y Academia Ntra. Sra. de la Esperanza no iba a ser menos. Si quieres acceder a nuestra oferta formativa puedes hacerlo a través de nuestra página web www.acesperanza.com, donde encontrarás una gran variedad de cursos que te permitirán, como trabajador, aumentar tus posibilidades de ascenso en tu puesto de trabajo o cambiar a otro, si es lo que deseas.

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Cómo hablar en público: 10. Introducción


La introducción es una parte fundamental del discurso.

Al iniciar la intervención, el orador se “juega” el conseguir o no la atención del público.

Si la introducción resulta interesante, atractiva, novedosa, sugerente y si el orador parece preparado, agradable, entusiasta, entretenido, es posible captar la atención del público y, una vez que se ha conseguido, es más fácil mantenerla a lo largo de todo el discurso.

Si por el contrario, el orador no consigue en la introducción “enganchar” al público, a medida que avance el discurso le va a resultar cada vez más difícil lograrlo (si el público no ha prestado atención al principio, es muy complicado que luego pueda captar la línea argumental, aunque lo intente).

Si la introducción suena a rollo, la voz resulta monótona, no se oye bien, no queda claro de qué se va a hablar, la imagen del orador resulta indiferente, etc., es muy fácil que la mente del público empiece a viajar en diferentes direcciones.

Hay mil cosas en las que el público puede entretenerse (este orador se parece a mi vecino; qué mal le queda el traje; qué corbata más rara; cómo sesea; qué calor hace aquí; ya está el de delante estornudando…).

La presentación tiene que ser breve, se trata simplemente de introducir el tema que se va a tratar; ya habrá tiempo más adelante para desarrollarlo.

En la introducción tiene que quedar muy claro el asunto que se va a abordar y la opinión del orador sobre el mismo.

Si el discurso va a ser extenso, en la introducción se debe presentar un pequeño guión indicando las distintas partes de la exposición.

La introducción se tiene que preparar a conciencia.

Hay que ser capaz de exponerla sin recurrir a fichas de apoyo (aunque se lleven preparadas) ya que gana en espontaneidad.

Además, es al comienzo de la intervención cuando los nervios están más a flor de piel, por lo que una buena preparación ayuda también a dominarlos.

La introducción debe empezar con entusiasmo, con energía. Marca la línea que debe seguir el resto de la intervención.

Por último, indicar que la introducción debe comenzar con un saludo a los asistentes, agradeciéndoles su presencia; también se dará las gracias a los organizadores del acto por la invitación.

Si alguien ha intervenido antes se le dedicarán unas palabras de reconocimiento (aunque haya sido un auténtico petardo).

La clave de la formación bonificada


Cuando se piensa en “formación bonificada”, en seguida vienen a la cabeza diferentes preguntas y algunos prejuicios, generalmente relacionados con el importe de esa formación (si se lo pregunta el empresario) y la manera de pedirle a la empresa que le “pague” un curso (si se lo pregunta el trabajador). Bien, aquí vamos a tratar de ponernos en la piel de uno y de otro para aclarar esas dudas y comprender qué es exactamente eso de la “formación bonificada”.

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Empresario: ¿Cuánto me va a costar?

Centro de formación: Nada.

E: ¿Es gratis?

C.F.: No.

E: ¿Entonces?

C.F.: Entonces, ahí está el quid de la cuestión. El crédito para gastar en formación no es un regalo y, por supuesto, no sale de la nada. El importe de esa formación ya lo ha pagado la empresa en concepto de cuota de formación profesional durante el año anterior. Si una empresa no gasta el crédito de formación, simplemente no obtiene ningún beneficio de ese dinero que, repito, ya ha pagado. Si lo utiliza, les estará dando a sus trabajadores las herramientas necesarias para realizar de la mejor forma posible su trabajo.

ooOoo

Trabajador: ¿Cómo le digo a mi jefe que quiero hacer un curso y que tiene que pagarlo aunque se lo bonifique?

Centro de formación: ¿Has visto la tabla anterior? Ahí se ve claramente que tu empresa ya ha pagado una cuota obligatoria de formación profesional en los Seguros Sociales del año anterior. Ahora bien, ese curso que quieres hacer lo imparte un centro de formación y tu empresa, lógicamente, tendrá que pagar por él. Después, sencillamente, se descontará el importe del curso en los Seguros Sociales del mes siguiente a su finalización. ¿Ves algún “gasto” en todo ello?

Trabajador: Es decir, le digo que es gratis, ¿no?

C.F.: Más que eso. Se podría pensar que haciendo formación bonificada, tu empresa recupera con esos cursos lo que había pagado el año anterior en concepto de formación profesional, ¿verdad? “Lo comido por lo servido”, que se suele decir. Si tu jefe tiene una empresa es para obtener beneficios, no para quedarse como estaba. Hazle saber que invertir ese crédito de formación en sus trabajadores es invertirlo en la empresa. Háblale del Retorno de la Inversión, seguro que le suena. ¿Qué beneficios trae para la empresa que sus trabajadores estén más capacitados para realizar su trabajo, que sepan usar mejor los programas informáticos, que estén al día en temas administrativos y contables, que mejoren en idiomas extranjeros, que sepan de qué va esto de la web 2.0, las redes sociales y el community management? Háblale de todo eso y verá que este tipo de formación no solo está 100% bonificada, sino que es 200% rentable para la empresa (o más).

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En entradas posteriores, iremos viendo los pasos necesarios para que la empresa pueda gestionar su crédito de formación de la mejor manera posible.

 

SITIO DE INTERÉS: en la web de la Fundación Tripartita, las propias empresas pueden calcular su crédito de formación: Simulador de crédito

Cómo hablar en público: 9. Idea clave


Como se ha comentado en la entrada anterior, el discurso girará sobre una idea principal (idea clave), que resume el punto de vista del orador sobre el tema tratado.

Hablar en público constituye una oportunidad que no se puede desaprovechar:

Un grupo de personas, más o menos numeroso, está pendiente de lo que uno les va a decir, por ello hay que ser enormemente selectivo en la idea que se quiere transmitir.

No se puede perder esta oportunidad tratando temas marginales o menos relevantes.

El orador tiene que ser capaz de ir al núcleo del asunto.

Es preferible centrarse en un solo mensaje que quede claro que abordar distintas ideas que al final solo produzcan confusión.

Cuando se habla en público hay que ser muy conciso, evitar la dispersión, ya que la capacidad de retención del público es limitada.

Para definir la idea clave uno debe tomarse un periodo de reflexión y hasta que no esté convencido de la misma no comenzará a desarrollar su discurso.

Esta idea principal se expresa en la introducción (para que el público sepa cual es la posición que se va a defender), se argumentará durante el desarrollo y se destacará nuevamente en la conclusión.

El objetivo del orador es que cuando termine su intervención el público conozca perfectamente cual es su opinión y los argumentos en los que se basa.

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